Como pensamientos finales o reflexión tenemos que entender que estamos sujetos a una evolución todo el tiempo, no solo en lo morfológico, sino también en lo etológico y fisiológico, buscando así siempre ser mejor, esto lo podemos extrapolar a nuestra vida cotidiana empujándonos a ser algo mejor para nuestro ambiente que también va cambiando y evoluciona a la par nuestra.
Es sorprendente como la naturaleza y los organismos generan una intimidad para hacer fungir esa coevolución y adaptación mutua para lograr un beneficio para ambos.
La lectura que hemos realizado a diversos artículos y páginas web nos ha dejado una gran enseñanza ya que hemos podido analizar diversas teorías desde la creación de la vida, hasta la evolución de la misma y por ende de los parásitos que es nuestro eje central, el cual nos ha hecho pensar en cómo se verá un parásito en un millón de años, según las tendencias de evolución se marca que los parásitos externos serán más pequeños quizá para ser notados menos y atacar con mayor ferocidad a nuestro cuerpo sin que nos demos cuenta y siendo más difícil retirarlos, mientras que los parásitos internos muestran tendencia a volverse más grandes, por ejemplo, los nematodos de vida libre miden alrededor de 1 mm. de longitud y sólo algunas especies miden en torno a 5-10 mm, mientras que los nematodos parásitos tienen tamaños muy superiores, como sucede con Dracunculus medinensis, que llega a medir hasta 120 cms. Obviamente todos estos cambios se deben al entorno en el que habitan y se adaptan a través de los años a este tipo de ambiente, como por ejemplo los endoparásitos que su coloración es casi imperceptible debido a que son blancos transparentes o un poco amarillento y otras especies incrementan la el número de individuos que se generan a partir de un solo huevo ya que en algunos casos se obtienen aproximadamente 2000 individuos de cada huevo.

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